Conflictos Armados Interplanetarios Episodio XVI: La ruptura del Kofi (Galactic Hostilities Episode XVI: The Kofi break. EE.UU. 2025. Dirigida por Louis Marcos. Con Hamilton Chevvy, Terence Greetingcard, Jennifer Lofish y Arkansas Linnell. 360 minutos)

Cuando ya creíamos que la saga iniciada en 1974 por Marcos había llegado a su fin definitivo, su creador nos sorprende otra vez con un nuevo episodio de la misma. Por suerte, desde hace siete episodios que la numeración de la saga sigue un orden consecutivo, todos recordaremos la confusión generada cuando Marcos anunció que lo que creíamos que era la primera parte de la saga (llamada desde entonces Un nuevo comienzo - A newer start) era en realidad el episodio VII, que la segunda, La repatriación del lugee (The homecoming of the lugge, 1978) era el episodio V y que seguiría filmando precuelas en orden decreciente de números primos hasta llegar al Episodio I (El ultimátum místico, The Mystic ultimatum, 1997) y luego completaría los episodios faltantes, comenzando primero por los pares y luego los impares.

En La ruptura del Kofi Marcos narra la vejez del otrora aventurero mercenario Ibo Mondo (Chevvy), quien se encuentra aún deprimido por la muerte de su esposa, la princesa Xcribia (interpretada por Uma Theremin, quien fallece mientras filmaban el episodio XII, Another attack of the Axis of Evil de 2012). Mondo es visitado por su antiguo compañero de aventuras, el nookookie Gnawhemppa, quien intenta animarlo llevándolo de pesca al lago Yenooine, en el planeta Pirciine. En el camino se tropiezan con viejos conocidos, como los androides EZ2XU y 6TTS y el verlookie Mor Mor Jyssum (en la voz del rapero Big Daddy Ice Q), quienes se acoplan a la partida.

Así pasan las primeras dos terceras partes de la película, en las que Marcos se regodea en probar los nuevos efectos especiales que desarrolló su compañía Digital Neurosensual Charms, los cuales son francamente impresionantes. El hedor que invade las salas cuando Mondo y Gnawhemppa destripan los veintitrés salmones pirciinios es tan real que produce nauseas y más de un espectador se miró las suelas de sus zapatos cuando el graciosísimo Mor Mor entierra sus grandes pies en una humeante montaña de bosta de torófalo salvaje.

Por otro lado, nadie se sorprende cuando los androides les confiesan a sus amigos que están teniendo una relación homosexual, especialmente cuando en la edición mejorada digitalmente de El dominio toma represalias (The dominion takes it back, 1985) aparece esa escena inédita en la que 6TTS intenta callar las quejas del pequeño EZ2XU, quien no quiere subirse a la nave del caza-recompensas Soilo Harassementian (Richard Jackson), diciéndole “No te preocupes, es como la primera vez que conecté mi interfase USB a tu puerto de salida, al principio te dolió pero después bien que te gustó, pillín”. Tampoco le hace muy bien al desarrollo de la historia la larga escena en tiempo real del fogón, en la que Gnawhemppa entona una nutrida selección de canciones campamenteras nookookies. Sólo un fan acérrimo de Conflictos Armados Interplanetarios puede soportar semejante tedio sin pestañar (y aún así tengo mis dudas).

Es en la segunda mitad de la última tercera parte cuando el espectador recibe un shock, ya que en el campamento de los ancianos pescadores aparece una figura del pasado. ¡Es el malvado Lord Murk Ankel, a quien creíamos definitivamente muerto desde el episodio XIV! Pero, ¿es realmente Murk Ankel? La respuesta, queridos amigos, la encontrarán viendo La ruptura del Kofi (o visitando www.kofiforums.com, donde se revelan muchos secretos de esta película, ahorrándole al espectador impaciente varias horas de su vida).

En pocas palabras: Si esperan revivir en La ruptura del Kofi aquellas emociones experimentadas con las primeras entregas de la saga, ni se acerquen al cine. Sin embargo, este episodio XVI es muchísimo mejor que sus predecesores inmediatos (La hidrólisis de los genes, El calentamiento global empeora y La batalla legal por la custodia de los hijos del legítimo heredero al trono de la República Galáctica ) y seguramente fascinará a todos aquellos que disfrutan con los efectos especiales de vanguardia que desarrolla Louis Marcos.

BASIDIO RICKETTSIA