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EL PADRENUESTRO Y EL AVEMARÍA

DE J.R.R. TOLKIEN

EN QUENYA

Análisis Sintáctico y Etimológico


Por H. K. Fauskanger


Traducción al Castellano y Notas:

Marcelo Dos Santos
www.mcds.com.ar
mdossantos@clarinmail.com
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Revisión y Corrección:
Claudia Mabel Podestá

Abreviaturas Bibliográficas

 

Etim. - "Etimologías" (The Etymologies), en CP:347-400

DG - "Diccionario Gnómico" (The Gnomish Lexicon), en Parma Eldalamberon N° 11)

Cartas - "Cartas" de J.R.R. Tolkien (The Letters of J.R.R. Tolkien)

ESdlA - "El Señor de los Anillos" (The Lord of the Rings)

CP - "El camino perdido" (The Lost Road)

MC - "Los monstruos y los críticos" (The Monsters and the Critics)

AM - "El Anillo de Morgoth" (Morgoth's Ring)

PTM - "Los pueblos de la Tierra Media" (The Peoples of Middle-earth)

DQ - "Diccionario Qenya" (The Qenya Lexicon, en Parma Eldalamberon N° 12)

ECsps - "El Camino sigue para siempre" (The Road Goes Ever On, segunda edición inglesa)

RS - "El Retorno de la Sombra" (The Return of the Shadow)

SD - "Sauron Derrotado" (Sauron Defeated)

CI - "Cuentos Inconclusos" (Unfinished Tales)

VT - Vinyar Tengwar

GJ - "La Guerra de las Joyas" (The War of the Jewels)


EL PADRENUESTRO Y EL AVEMARÍA DE J.R.R. TOLKIEN EN QUENYA: Análisis Sintáctico y Etimológico

 

[Este análisis fue publicado originalmente[1] en Tyalië Tyelelliéva N° 18. Poco después, otro análisis apareció en Vinyar Tengwar N° 43. Los autores de este último pudieron revisar varios otros manuscritos de Tolkien que ocasionalmente dieron alguna luz sobre los rasgos más oscuros del texto Quenya. Se han incluido algunas informaciones de este artículo -entre corchetes y en rojo- en mi propio análisis. Por lo demás, mi texto publicado originalmente permanece casi sin alteraciones. Aquellos que deseen comparar este estudio con el artículo de Vinyar Tengwar pueden descargar una versión en formato PDF del número en cuestión[2] desde esta URL: http://www.elvish.org/VT/sample.html

 

 

1. Introducción

 

    

J.R.R. Tolkien fue un hombre de fe, y sus creencias y convicciones filosóficas se reflejaron sutilmente en su narrativa. "El Señor de los Anillos es, por supuesto, una obra fundamentalmente religiosa y católica," escribió en 1953, "inconscientemente al inicio, pero conscientemente en la revisión" (Cartas:172). No encontraremos referencias directas o explícitas al cristianismo ni al catolicismo en ESdlA, ni tampoco en El Hobbit o El Silmarillion. Se sabe desde hace tiempo, sin embargo, que Tolkien tradujo al Quenya el Padrenuestro (Mat 6:9-13). Esto no significa que planeara incluir esta plegaria en su mundo inventado; las largas eras de la Tierra Media supuestamente precedieron por mucho a los tiempos de Jesús, por lo que ello hubiera sido históricamente imposible aún dentro del contexto ficcional. Debiéramos ver, más bien, esta traducción como una confirmación de la declaración de Tolkien de que, para él, el asunto primordial eran los lenguajes inventados y no la historia de ficción: "El cimiento es la invención de lenguas. Los 'cuentos' se hicieron más bien para proveer de un mundo a las lenguas que a la inversa. En mi caso, primero aparece un nombre, y la historia después" (Cartas:219).

Sostuvieron algunos que los idiomas tolkienianos están tan inextricablemente ligados a sus ficciones que literalmente no tendrían ningún sentido si los separáramos del contexto tierramediano, siendo así desechados como simples artificios de "arte literario". Tal mirada, sin embargo, pareciera representar un triste rechazo de los esfuerzos de Tolkien, al mismo tiempo que una profunda falta de aprecio por la infinita flexibilidad del Idioma. En cierto momento, Tolkien mismo pudo desestimar modestamente sus lenguas como "insensateces" o un "hobby tonto" (MC:239, Cartas:8), pero en realidad conocía la naturaleza y el potencial de su obra: escribió acerca de sus lenguajes que "tenían cierta existencia, desde el momento en que los he compuesto casi hasta completarlos" (Cartas:175, la itálica es mía). Es por ello que podrían usarse, en principio, para traducir cualquier texto, inclusive si el mismo es de naturaleza tal que no tiene conexión directa con la narrativa o el mundo inventado. Y como podemos ver hoy, Tolkien efectivamente produjo al menos una traducción de este tipo: una versión en Quenya no sólo del Pater Noster o Padrenuestro, sino también del Ave Maria o Avemaría. Los dos están escritos en la misma hoja y pueden ser considerados una sola obra. Al presente, es éste el único ejemplo que tenemos de Tolkien volcando a uno de sus idiomas un texto no escrito por él mismo.

¿Por qué tradujo Tolkien estas oraciones? Parece bastante improbable que realmente usara las versiones Quenya en su propio culto religioso. En Vinyar Tengwar N° 32, donde Carl F. Hostetter y Patrick Wynne presentaron su propia versión Quenya del Padrenuestro (escrita antes de que pudieran leer la traducción de Tolkien), Hostetter observó en su editorial: "Las traducciones del Padrenuestro han disfrutado de una larga tradición como textos representativos para su uso en comparaciones sinópticas de varios idiomas". Pero como Tolkien aparentemente nunca hizo ninguna gestión para que se publicara su Padrenuestro Quenya, no parece que lo considerara una "muestra" general de la lengua. Más probablemente escribió esos textos por razones no más profundas que su propia diversión (lo cual no debiera ser, sin embargo, tomado como indicación de una actitud frívola hacia estos excelsos textos religiosos). Las traducciones son probablemente lo suficientemente serias, más aún considerando que estas plegarias debían ser importantes para Tolkien, que era católico.

Raramente encontramos textos en Quenya tan completos como éstos. Si limitamos nuestra búsqueda sólo a lo que es más o menos Quenya estilo Señor de los Anillos, los únicos textos sustanciales (por oposición a palabras aisladas o frases cortas o inconexas) que han estado a disposición hasta hoy no son más de tres o cuatro. Tenemos a Namárië en ESdlA (y ECsps:66-67), la última versión del poema Arca Perdida en MC:221-222, La Canción de Fíriel en CP:72, y el Juramento de Cirion en CI:305, 317. La Canción de Fíriel ni siquiera es Quenya estilo ESdlA, y el Juramento de Cirion consiste sólo en dos frases. La adición a nuestro corpus de las 73 palabras del texto del Padrenuestro y el Avemaría, que han de ser incluso post-ESdlA, debe por lo tanto ser considerada un evento importante, que justifica un análisis bastante minucioso.

El estudio que ofrezco aquí se organiza en tres partes. La primera, relativamente breve, establece simplemente un Texto a ser analizado. En este caso, la letra manuscrita de Tolkien es, afortunadamente, bastante legible y sin ambigüedades, con sólo algunos pocos puntos dudosos (como la distribución de los espacios). Trataré (sumariamente) de justificar las interpretaciones que yo prefiero, a menudo basadas en ejemplos de Quenya publicados con anterioridad.

La parte siguiente, el Comentario Sintáctico/Analítico, equiparará los textos con las versiones inglesas[3] típicas, y va a analizar las versiones Quenya palabra por palabra, pero siempre dentro del contexto textual: es aquí donde serán establecidas las observaciones referentes a las relaciones sintácticas dentro del texto.

El Comentario Léxicoetimológico constituye la última y por lejos más larga de las partes de este análisis, que ofrecerá estudios detallados de las palabras individuales, organizadas alfabéticamentes. Aquí discutiremos cómo se relacionan estas palabras con el material que ha sido publicado con anterioridad, y trataremos de inferir qué historia y etimología puede haber imaginado Tolkien para las palabras en cuestión y sus elementos constitutivos. Aún así, no debe considerarse este trabajo como un mini-diccionario etimológico de Quenya; mientras que, en ocasiones, trabajaré con mayor grado de detalle que el que puede parecer necesario para el mero análisis técnico del texto que tenemos ante nosotros, intentaré mantener la conexión con el texto en sí. Por lo tanto, para asegurar las referencias rápidas, casi todos los encabezados de las entradas citan la palabra en la forma exacta en que aparece en este texto, incluido cualquier sufijo inflectivo o pronominal -los que son analizados en la misma entrada, o, en el caso de las terminaciones o sufijos que aparecen repetitivamente, mediante una referencia cruzada hacia otra palabra que ejemplifique ese sufijo-. (Unos pocos elementos en forma de sufijos que ocurren reiteradamente en el texto han merecido, sin embargo, referencias independientes si ello parecía conveniente, pero no se ha hecho aquí ningún intento para ser completamente coherente respecto de tales detalles de la presentación. Por eso, se encontrará una entrada separada para el sufijo pronominal -mma nuestro, mientras que la terminación -lya Tu[4] se discute en oportunidad de analizar esselya Tu nombre.) La discusión de varias peculiaridades técnicas se incluirá en el Comentario Lexicológico siempre que parezca adecuado; así hay una discusión sobre algunos de los extraños aoristos[5] que aparecen en estos textos en la referencia de la palabra care, sólo porque esta palabra no otorga una buena oportunidad de discutir la formación normal de los aoristos y su aparente desarrollo diacrónico. Mediante el uso de palabras concretas y formas presentes en los textos como punto de partida para estos análisis, espero evitar convertir estas discusiones en algo innecesariamente abstracto.

Al final encontraremos un Sumario que recapitula los nuevos conocimientos logrados gracias a este texto. Caeré aquí en una perspectiva "práctica" más que estrictamente académica: tiendo a tener en mente las necesidades de las personas que quieren escribir o componer poemas en Quenya por sí mismas, porque muchas aspiran a ello, estando normalmente muy ansiosas por permanecer dentro del marco establecido por el sistema de Tolkien y no distorsionarlo o diluirlo.

Las discusiones que siguen incluirán comparaciones extensivas con fuentes publicadas previamente. Normalmente nos referiremos a ellas por libro (indicado por las abreviaturas comunes) y página. Sin embargo, en el caso de dos únicas fuentes, las llamaré simplemente por su nombre, sin otras precisiones. Ellas son:

Namárië: También conocida como el Lamento de Galadriel, es, por lejos, el más largo texto en Quenya de ESdlA, que aparece en La Comunidad del Anillo, Libro Dos, cerca del final del capítulo VIII ("Adiós a Lórien"), y comienza: Ai! Laurië lantar lassi súrinen...

La Alabanza de Cormallen: El canto honorífico recibido por los Portadores del Anillo en el Campo de Cormallen en El Retorno del Rey, Libro Seis, capítulo IV ("El campo de Cormallen"). Las partes a las cuales me referiré aquí son las siguientes: Daur a Berhael, Conin en Annûn! ... A laita te, laita te! Andave laituvalmet! ... Cormacolindor, a laita tárienna! (Cf. SD:47.) La primera exclamación está en Sindarin, las otras dos son Quenya. Cartas:308 nos da estas traducciones: "¡Frodo y Sam, príncipes del oeste, glorificadlos (a los nombrados)!" - "¡Bendigámoslos, bendigámoslos, mucho tiempo los alabaremos!" - "¡Portadores del Anillo, bendíganlos (o alábenlos) hasta las alturas!"

 

NOTA: En las siguientes discusiones, el asterisco * se antepone sólo en el caso de formas o frases genuinamente no demostradas (las formas erróneas están marcadas con un doble asterisco). Las formas "primitivas" o ancestrales citadas por Tolkien mismo, muchas de ellas precedidas por asteriscos, deben en realidad ser consideradas tan autorizadas como las formas "demostradas". Estas "reconstrucciones" ficcionales no llevan aquí asterisco, sino que me refiero a ellas sencillamente como "primitivas" o "ancestrales". Se hace aquí una distinción entre formas y oraciones "no demostradas" o "reconstruidas", que son marcadas con asteriscos, y las palabras "descompuestas", que, al contrario, están marcadas con el signo #. Este último se utiliza en el caso de palabras o formas que no han sido "construidas", sino sencillamente aisladas de una forma demostrada, p. ej. #indóme voluntad aislada de indómelya Tu voluntad. Sin embargo, los afijos gramaticales sueltos aislados de la palabra principal usualmente no se indican de esta forma, porque de cualquier modo no aparentan ser palabras independientes; el símbolo # se usa solamente en el caso de terminaciones que no pueden ser aisladas con absoluta confianza.

A pesar de que normalmente estandarizo la ortografía de los idiomas tolkienianos, especialmente en mis propias composiciones, aquí he retenido la ortografía usada en las fuentes en beneficio de la precisión académica. Es por ello que hay varias inconsistencias referidas a variantes ortográficas tales como k o c, q o qu y el uso de las diéresis.

 

2. El Texto

 

Tolkien escribió su texto en un papel membretado (de allí las palabras "Del Profesor J.R.R. Tolkien, Merton College, Oxford" en el encabezamiento). El texto de las plegarias no está escrito en una caligrafía moderna, sino en una tipografía de estilo medieval. Debe haberle parecido divertido producir algo con el aspecto y el tacto de un "manuscrito antiguo". Más específicamente, parece haber imitado el estilo manuscrito utilizado históricamente para el Anglosajón. La característica más particular de este estilo de escritura son las formas de las letras s y r, que parecen respectivamente una r y una p modernas (por dar un ejemplo, las palabras sí ar "ahora y" en la mitad de la anteúltima línea del manuscrito están escritas de una forma que al lector moderno le sugeriría, más bien "rí ap"). En lugar de comas comunes Tolkien usa puntos, y en vez de puntos y aparte, normalmente pone algo que aparenta ser un dos puntos moderno[6]; se encuentra, sin embargo, un punto y aparte normal inmediatamente después de la palabra emmen.

 

Basaré mi análisis en la siguiente interpretación del texto de Tolkien:

 

Átaremma i ëa han ëa · na aire esselya · aranielya na tuluva · na care indómelya cemende tambe Erumande : ámen anta síra ilaurëa massamma · ar ámen apsene úcaremmar sív' emme apsenet tien i úcarer emmen. Álame tulya úsahtienna mal áme etelehta ulcullo : násie : Aia María quanta Eruanno i Héru as elye · aistana elye imíca nísi · ar aistana i yáve mónalyo Yésus : Aire María Eruo ontaril á hyame rámen úcarindor sí ar lúmesse ya firuvamme : násie :

 

Cuatro palabras que en el manuscrito aparecen al final de una línea están divididas por guiones, terminando la palabra en la línea inferior: massa-mma, ú-sahtienna, món-alyo, firu-vamme. Parece cierto que los guiones separan las palabras solamente por falta de espacio en el renglón para escribirlas enteras, y que de otra forma no hubieran debido ser incluidos. (En el caso de firu-vamme, el guión es bastante largo y elaborado, pero como está en medio de un morfema - el sufijo futuro -uva - no puede haber una división normal aquí).

El texto indicado no es, ciertamente, la única lectura posible. La distribución de espacios es vaga; ëa han y as elye pudieran leerse como palabras simples (ëahan, aselye). [VT43 prefiere la lectura unitaria aselye.] Algunos de los acentos (indicadores de vocales largas) no están claros; si hay alguno, están tapados por los elementos descendentes de las letras de la línea inmediata superior. Imíca puede también leerse ímíca, con las dos íes largas. Cuando leo yáve con la á larga, es principalmente porque todas las demás fuentes llevan una á larga en ésta y otras palabras relacionadas (yáve fruto en sí en CP:399 s.v.[7] yab y como última entrada en el Apéndice del Silmarillion; cf. también yávië para otoño, cosecha en ESdlA, Apéndice D). Debería haber también una tilde sobre la a, tapada por la letra del renglón anterior; sin embargo, sin ayuda de otras fuentes yo habría leído probablemente yave, y puede que ésa sea la lectura real aquí [y en VT43]. Á hyame podría muy bien leerse como una sola palabra, áhyame; yo prefiero leer á como palabra separada porque esta partícula imperativa no está prefijada directamente al verbo que la sucede en nuestros muy pocos otros ejemplos, como á vala y no *ávala en GJ:404. [VT43 coincide conmigo en relación a á hyame.]

El manuscrito mismo ofrece pistas definitivas acerca de su fecha. Por un lado, desde el momento en que está escrito en papel del Merton College, no puede ser anterior a 1945 (en que Tolkien se mudó de Pembroke a Merton). La ortografía del texto Quenya es también interesante: tenemos repetidamente la c en vez de k, y la palabra quanta llena provee un ejemplo de qu en reemplazo de q. Los que estudian las lenguas tolkienianas sabrán que en el período pre-ESdlA, Tolkien escribía habitualmente q, k en vez de qu, c (en verdad, el mismo nombre del idioma se deletreaba "Qenya"). Varios indicios filológicos, discutidos en detalle en el Comentario Lexicológico más adelante, parecen sugerir que este texto no es más moderno que los Apéndices de ESdlA (ver particularmente la entrada para la palabra ilaurëa respecto del elemento aurë). Esto nos lleva entonces a 1955 o más tarde, pero no luego de 1959-60 (cuando cierto rasgo fonológico, presente en las Etimologías de los años 30 pero aparentemente abandonado en el texto que tenemos a la vista, parece haber sido restablecido - ver la referencia care en el Comentario Lexicológico). La palabra #massa (en lugar de masta) por pan también señala los ´50s; ver massamma. En lugar de la palabra ontaril para madre, generatriz debiéramos haber esperado *nostaril basados en un cambio de última hora que Tolkien hizo en el último tomo de ESdlA (SD:73); esto podría sugerir que nuestro texto ha (¿ligeramente?) desestimado este pequeño cambio. Si fechamos el texto hacia 1955, probablemente no nos equivocaremos por mucho. Podría ser algo anterior, pero no mucho: la palabra ëa presente en este texto no parece haber ingresado a los mitos tolkienianos antes de 1951 (ver CP:338, AM:7, 31 respecto de Ëa o como nombre del universo). La palabra #ála no[8] incorpora -la como elemento negativo no[9] , pero "posiblemente poco antes de la publicación de El Señor de los Anillos" Tolkien abandonó este elemento. (ver VT42:32). La reintrodujo en los últimos años de su vida, pero este texto es claramente muy anterior a c. 1970. Hechas todas estas consideraciones, parece muy improbable que Tolkien haya hecho estas traducciones antes de 1951 o después de 1955.

 

3. Comentario Sintáctico/Analítico: El Contexto Textual Analizado

 

I. EL PADRENUESTRO

 

Átaremma i ëa han ëa ·

Padre nuestro que estás en los cielos,

No hay suficiente certeza de que esta fraseología inglesa [10] realmente corresponda al texto Quenya, aunque ciertamente comienza con las palabras "Padre nuestro que estás...": Átaremma "nuestro padre", sc[11]. #átar "padre" (otras fuentes dicen atar con una a corta) + -mma "nuestro", con una vocal de conexión -e- deslizada entre el sustantivo y el sufijo para evitar un grupo consonántico imposible. Esta terminación -mma denota un "nuestro" exclusivo; átaremma no se usa por "nuestro padre" cuando los hijos hablan de él entre ellos (eso es *átarelma), sino cuando se están dirigiendo a un tercero que no se cuenta entre los hijos: en este caso, al Padre mismo. i "quien", pronombre relativo. ëa "es" o "existe", han, una palabra hasta hoy desconocida que, de acuerdo con la secuencia acordada de la oración se supone que cumpla la función de la preposición "en" (a pesar de que no se parece en nada a la palabra normal para "en", mi). Ver el Comentario Lexicológico para mayores precisiones sobre esta palabra. [VT43 arguye que han significa "más allá".] La segunda ëa correspondería a "cielo". Si se trata de un sustantivo, podría equipararse con , el bien conocido nombre Quenya del universo creado, a pesar del hecho de que en el texto que tenemos no lleva mayúscula. Esta palabra es una elección sorprendente como traducción para "cielo"; Tolkien ni siquiera la utiliza cuando, unos renglones más abajo, traduce "hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo". Si han es una preposición, parecería describir de alguna manera la posición de Eru en relación a Eä, y a la luz de la fraseología normal de la plegaria, Eru debe estar en cierto sentido "en" Eä. ¿Acaso han puede significar algo del tipo de "permeando"? Incluso para los habitantes de la Tierra Media era una especie de misterio en qué sentido preciso Eru estaba presente dentro de Eä, como es evidente en la Athrabeth Finrod ah Andreth[12] (AM:322: "¿Cómo pudo Eru meterse dentro de la cosa [Eä] que Él ha hecho, y que al igual que Él es grande más allá de toda medida...? Él ya está en ella, al tiempo que también está afuera... pero en realidad el 'intro-habitar' y el 'extra-vivir' no existen de la misma manera... De forma que, en ese modo Eru pueda estar presente en una Eä que procede de Él"). Por supuesto, tratar de interpretar la traducción de un texto que pertenece a nuestro mundo en vez de al inventado por Tolkien, tratando de recopilar información a partir de sus mitos, puede ser inconducente. ¿Acaso quería decir Tolkien, simplemente, "Padre nuestro que estás en (¿?) el universo"?. Debería hacerse notar, empero, que hay un antigo texto Gnómico que intenta definir una preposición han = "encima" (ver la entrada correspondiente en el Comentario Lexicológico más abajo). Si es esto lo que han significa aquí, Tolkien hubiera querido reformular "que estás en los cielos" en la forma "que estás encima del universo", acaso tal vez porque los habitantes de sus mitos "no concebían el cielo como residencia divina" (Cartas:204; cf. la referencia Erumande en el Comentario Lexicológico).

Otra y aún más ingeniosa intrepretación pudiera ser que Tolkien no tradujo aquí "que estás en los cielos", sino que la sustituyó por otra frase basada en la Biblia, concretamente la autodesignación de Dios "Yo Soy el que Soy" o "Yo Soy Quien Soy". (Éx 3:14; Hebreo `ehyeh `asher `ehyeh). ¿Pudo Tolkien haber reescrito la primera línea de la plegaria como *"Padre nuestro que Eres el que Eres"? Ello nos permitiría interpretar ëa como verbo en sus dos apariciones. Si es así, han habría significado algo como *"que" o *"el cual". Sin embargo, esta teoría parece difícil de sostener, incluso dejando aparte el hecho de que un católico practicante difícilmente se sentiría libre para reinterpretar significativamente el Padrenuestro. Si el significado de i ëa han ëa es *"que Eres el que Eres", se esperaría que el segundo ëa incluyera un sufijo pronominal de segunda persona (probablemente -lye), pero no se lo halla en el texto. Más aún, una interpretación tal requiere que ëa pudiera ser utilizada copulativamente (como ), pero nuestros pocos ejemplos indican que ello no es así. El verbo ëa (también escrito ) puede ser traducido "es", pero no tenemos ningún ejemplo de él siendo usado para conectar un sujeto con un sustantivo o un adjetivo; antes bien, significa "existe", y así lo tradujo Tolkien en al menos una ocasión (VT39:7). Por eso, en el Juramento de Cirion (CI:305, 317) tenemos la expresión i Eru i or ilye mahalmar , "El que existe por encima de todos los tronos": Eru existe en esta sublime posición; or ilyë mahalmar "por encima de todos los tronos" puede ser visto aquí como una locución adverbial más que como un predicado. No importa cómo interpretemos nosotros la sintaxis precisa, este ejemplo indica que ëa se usa por "es" en lugar de cuando el sujeto ha de ser conectado con una frase preposicional que denota posición. Parece de lo más razonable, entonces, asumir que Átaremma i ëa han ëa es otro ejemplo de esto, y que significa algo en la línea de *"Padre nuestro que estás en Eä" (aunque el significado exacto de han, que hemos tomado como una preposición de algún tipo, deba pemanecer tan incierto como la relación espacial entre Eru y Eä). [VT43 toma i ëa han ëa como "quien está más allá de Eä", lo cual no sería, ciertamente, una traducción directa de "que estás en los cielos". Si esta interpretación es la correcta, aún sigue resultando sorprendente que la segunda ëa no lleve mayúscula inicial - o Ëa-, para identificarla como nombre propio].

Átaremma i ëa han ëa provee un nuevo ejemplo del orden en que se ubican las palabras en un frase relativa. Aquí tenemos sujeto + pronombre relativo + verbo + frase preposicional. Por otro lado, la oración i Eru i or ilyë mahalmar eä en el Juramento de Cirion invierte el orden del verbo y la locución preposicional, colocando el verbo al final (en forma similar a una frase relativa en Alemán, pero en el Juramento de Cirion el verbo no es realmente la última palabra; le sigue el adverbio tennoio "para siempre"). Transmitir el orden fraseológico utilizado en el Juramento de Cirion al Padrenuestro produciría *Átaremma i han ëa ëa, siendo el primer ëa un sustantivo (Eä, el universo) y el segundo un verbo "es, existe". A lo mejor el Juramento de Cirion muestra el orden normal, usando la plegaria una secuencia alternativa destinada a evitar que aparezcan dos ëa seguidos. De cualquier manera, en una lengua altamente inflectiva como el Quenya, el orden de las palabras debería, típicamente, ser bastante libre. Puede observarse que la única frase relativa en Namárië - las palabras tellumar, yassen tintilar i eleni, literalmente "cúpulas, cuales-en centellean las estrellas" (ECsps:66-67) - tiene el verbo tintilar[13] "centellear" colocado inmediatamente después del pronombre relativo ya "cual" (declinado aquí para el plural locativo: yassen). Esta cita era la de la "versión en prosa" de Namárië en ECsps; la versión "poética" de ESdlA no tiene el sustantivo tellumar "cúpulas" delante del pronombre relativo, pero aún así coincide con que el verbo sigue inmediatamente después del pronombre relativo. Este sería el mismo orden verbal de Átaremma i ëa... "Padre nuestro que estás...". Pareciera que el Quenya no tiene un orden de palabras fijo en las oraciones relativas, pero que típicamente el verbo debe seguir inmediatamente después del pronombre relativo, como en las frases Átaremma i ëa y tellumar, yassen tintilar.

 

na aire esselya ·

santificado sea Tu nombre,

La palabra na parece ser una partícula optativa (esto es, una partícula que señala que la oración en la que aparece debiera ser tomada como un deseo más que una alocución declarativa), aire "santo" (cf. aire María por "Santa María" en el texto del Avemaría), esselya "Tu nombre" (sc. esse "nombre" + -lya "Tu"). La frase completa podría ser interpretada *"sea santo Tu nombre" con na haciendo las veces del imperativo "¡sea!" (CP:374 lista 2- como la raíz del verbo "ser/estar" en Quenya), y acaso esta haya sido realmente la construcción que originalmente previeron los Eldar primitivos, pero si éste es el caso, na evolucionó más tarde convirtiéndose en el simple imperativo "¡sea!". A la luz de los dos siguientes ejemplos (ver abajo), pienso que en términos de sintaxis sincrónica, es probablemente mejor interpretar aire esselya como una sentencia nominal "sagrado [es] Tu nombre" (veremos varios otros ejemplos de oraciones como éstas en el texto), transformándose luego esta frase declarativa en un deseo o plegaria mediante la inclusión de la partícula na: "Quiera tu nombre [ser] santo".

 

aranielya na tuluva ·

venga a nosotros Tu reino[14],

aranielya "Tu reino", sc. #aranie "reino" + -lya "Tu", na, partícula optativa que denota deseo, tuluva "vendrá", verbo tul- "venir" + sufijo de tiempo futuro -uva. Haciendo a un lado las disquisiciones estilísticas, el texto Quenya dice literalmente algo como "Tu reino, deseo-que [él[15]] vendrá". Al revés que en el texto común inglés del original, que expresa sencillamente un deseo de que el reino venga sin tocar el aspecto cronológico en absoluto, la versión Quenya deja claro que la venida del Reino de Dios es un evento futuro - como lo indica la forma futura tuluva (en contraste con el tiempo aoristo empleado al traducir "hágase Tu voluntad" abajo; esta no es una plegaria referente a un evento futuro concreto, sino un ruego de que la voluntad de Dios siempre se realice, más allá del tiempo que se considere).

 

na care indómelya cemende tambe Erumande :

hágase Tu voluntad, así en la Tierra como en el Cielo

na partícula de deseo, care "hace", verbo aoristo (¡sin sujeto explícito!), indólmelya "tu voluntad" (#indóme "voluntad" + -lya "Tu"), cemende "(¿así?) en la tierra". Se trata de un caso o una forma adverbial desconocidos hasta hoy. Puede tener, al parecer, la misma funcion del bien conocido modo locativo terminado en -sse (que también aparece en este texto, en la palabra lúmesse más adelante). La forma básica es cemen "tierra[16]", por lo que el sufijo podría ser #-de (cuya forma sólo podría seguir palabras terminadas en -l, -r o, como aquí, en -n; de otra forma se crearían asociaciones consonánticas imposibles - o, si este sufijo es agregado a palabras terminadas en vocal, una d intervocálica igualmente imposible). Pudiera ser que la terminación fuese en realidad #-nde, reducida a #-de cuando se la suma a una palabra terminada en -n. También podría tratarse de una suerte de caso "comparativo", indicando que cemende está siendo comparada con Erumande (ver abajo). En el más primitivo "Qenya", aparecía una terminación -ndon indicando "como, al igual que"; es posible que -nde sea una encarnación posterior de ella (ver la referencia cemende en el Comentario Lexicológico para más detalles). [En VT43, se sugiere que el sufijo -de pueda ser un alomorfo de la partícula locativa -sse, o de su versión abreviada -se. Pudiera parecer que Tolkien jugó con un sistema que incluye esta terminación, transformándola en -ze o -de después de ciertas consomantes como -n y -l. Este desarrollo fonológico no se coordina muy bien con el que usa en otros trabajos, aunque debería esperarse que cemen + -se produjera cemesse en vez de cemende.] tambe "como", usado evidentemente cuando se está comparando con algo alejado del que habla; contrasta con sív' más adelante en el texto, significando aparentemente también "como", pero cuando se compara con algo que está en las proximidades del parlante (ver el Comentario Lexicológico para profundizar en la discusión de ambas palabras). Erumande "(¿como?) en el cielo", una forma muy peculiar, incluyendo aparentemente Eru "Dios"; ver Comentario Lexicológico. Es evidente que incorpora el mismo final "locativo" o "comparativo" que en cemende, y como sabemos que este último corresponde a la forma nominativa cemen, el nominativo de Erumande podría ser, asimismo, #Eruman. Como el sufijo también puede ser #-nde, otro posible nominativo podría ser #Eruma. [VT43 tiene por otorgado que la forma natural es Eruman.]

Esta línea de pensamiento sugiere que Tolkien basó su versión en Quenya del Padrenuestro en el orden normal de la oración en Inglés antes que en las versiones griega o latina. En el texto griego de Mateo 6:10, el orden utilizado es "como en el cielo, así en la tierra" (hôs en ouranôi kai epi gês; cf. también el Latín sicut in cælo et in terra). La inversión "así en la tierra como en el cielo" es sin embargo la usual en las versiones inglesas[17] (lo cual se encuentra ya en una versión en Inglés Antiguo: on eorthan swa swa on heofenum), y vemos a Tolkien trasladándolo exactamente al Quenya.

Esta línea comienza con la última aparición de la partícula de deseo na en este texto, y podemos resumir las reglas sintácticas que a ella se refieren de esta manera: la partícula se usa para expresar un deseo (o tal vez, realmente una plegaria) acerca de lo que sucede (sucederá) a un objeto, o lo que un sujeto hace (hará). Si el que habla desea que un sujeto tenga o reciba las cualidades indicadas por algún adjetivo, la sintaxis es partícula + adjetivo + sujeto (na aire esselya, *"deseo-que santo [es] Tu nombre" = "santificado sea Tu nombre"). Si el hablante desea que un sujeto haga algo, la sintaxis es sujeto + partícula + verbo finito en el tiempo que corresponda: Aranielya na tuluva, *"Tu reino, deseo-que [él] vendrá". Si el locutor quiere expresar que desea que algo sea hecho a un objeto, la sintaxis es partícula + verbo finito + objeto: Na care indómelya, *"deseo-que [uno] hace Tu voluntad". Esta última es la construcción más llamativa; la posición para el sujeto queda simplemente en blanco. Recuerda claramente al sistema del Adûnaic, donde el pasivo es representado por el "sujeto en acusativo" (SD:439 - en otras palabras, ¡la construcción "pasiva" consiste en la simple omisión del sujeto real de la oración, que denota al agente!) Puede ser que el Quenya emplee comúnmente verbos "sin sujeto", allí donde el Inglés tendría un sujeto impersonal del tipo de uno[18]: por ello care = *"uno hace". (Es notable destacar que Tolkien caía a veces en el uso de pronombres de tercera persona del singular al traducir verbos aoristos como estos, v.g. take "él sujeta" en CP:389 s.v. tak-, a pesar de que no está presente el elemento pronominal explícito "él". Tal vez esto podría ser tomado -acaso con propiedad- como un verbo impersonal: *"uno sujeta[19]". Si es así, na care indómelya no es realmente una construcción sin sujeto: tiene, más bien, un sujeto impersonal etéreo que es inherente a esta misma forma del verbo, aunque el sujeto sólo es percibido cuando no está presente otro sujeto explícito que lo subyugue). En Quenya, probablemente sería permisible introducir un sujeto explícito en la posición normal, y decir (por ejemplo) *na ilquen care indómelya, "deseo que todos hagan Tu voluntad". Posiblemente esto no involucre nada más dramático que fusionar los esquemas atestiguados sujeto + partícula + verbo finito y partícula + verbo finito + objeto (dando como resultado sujeto + partícula + verbo finito + objeto). [VT43 no considera la posibilidad de una construcción de sujeto ausente; na care indómelya es tomado, aparentemente, como una clase de imperativo: "¡Hágase Tu [¡propia!] voluntad!" más que el deseo "hágase tu voluntad...[20]".]

 

ámen anta síra ilaurëa massamma ·

Danos hoy el pan de cada día[21],

ámen partícula imperativa á con el pronombre dativo #men "a nosotros, para nosotros" sufijado en forma directa (evidentemente #me "nos, nosotros" + la terminación dativa -n), anta raíz verbal de "dar", conectando con la partícula imperativa de la palabra anterior para producir el imperativo "¡danos!" La forma dativa #men es el objeto indirecto de la frase, por lo tanto "danos (a) nosotros". síra "este día, hoy" (una forma un tanto inesperada; hubiéramos previsto encontrar en su lugar *síre - ver Comentario Lexicológico). ilaurëa "diariamente" (il-aurë-a "todos-días-mente"), massamma "nuestro pan" (#massa "pan[22]" + -mma final pronominal denotando un "nuestro" exclusivo, como Átaremma en la primera línea).

 

ar ámen apsene úcaremmar sív' emme apsenet tien i úcarer emmen.

y perdónanos nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden[23].

ar "y", ámen partícula imperativa á combinada con el pronombre dativo #men "para nosotros, a nosotros" como en el caso anterior. apsene raíz del verbo "perdonar", conectando con la partícula imperativa y el pronombre dativo en posición de sufijo, para producir una frase con significado "perdónanos". Nótese que lo que en Inglés[24] sería el objeto directo del verbo "perdonar" es, en cambio, en Quenya, el objeto indirecto: el objeto directo es evidentemente el asunto que es perdonado, mientras que el objeto indirecto (el objeto dativo) es la persona que es perdonada. Ello es evidente gracias a la palabra siguiente: úcaremmar "nuestros pecados", que es #úcare "pecado, fechoría, ofensa" + el sufijo -mma para "nuestro" exclusivo + la terminación plural -r. (Con menos probabilidad esto podría ser #úcar "pecado, fechoría, ofensa" + vocal de conexión e + los otros sufijos; pero vea úcaremmar en el Comentario Lexicológico.) sív' "como", aféresis de *síve (la vocal final e se omite porque la siguiente palabra también comienza con e - sin embargo, no hay una regla rígida que diga que esas eliminaciones deban ocurrir siempre que dos vocales iguales están una a continuación de la otra, cf. na aire esselya en vez de *na air' esselya, pero las preposiciones y partículas, no estando acentuadas, pueden ser más susceptibles a la mutilación que otras palabras). *Síve significa en apariencia "como" cuando el que habla está comparando con algo situado en su proximidad; ver nota sobre tambe y *síve abajo. emme pronombre enfático, "nosotros" exclusivo (nosotros enfático para generar contraste con aquellos que nos ofenden). apsenet probablemente *"perdonarlos", tiempo aoristo con el sufijo pronominal -t para "ellos" como objeto directo. Se trata de uno de los dos únicos ejemplos publicados de un verbo recibiendo un sufijo pronominal que denota al objeto solamente, y del primer ejemplo de un verbo finito con una terminación de ese tipo (siendo el restante ejemplo un infinitivo: karitas "hacerlo", VT41:13, 17). En todo otro ejemplo conocido, las formas verbales que incluyen un sufijo pronominal denotando un objeto llevan también un segundo sufijo denotando al sujeto, este último precediendo al otro. Un ejemplo que involucra a la misma terminación -t "ellos" como en apsenet es la de la Alabanza de Cormallen, que muestra andave laituvalmet por "largo tiempo los alabaremos". Aquí el final -t "a ellos, los" viene precedido por -lme- "nosotros"[25]: objeto y sujeto respectivamente. Emme apsenet "nosotros los perdonamos[26]" puede ser visto como una reformulación de *apsenemmet, siendo expresado el sujeto como pronombre independiente en lugar de sufijarlo, porque "nosotros" pretende ser enfático, pero la terminación -t por "ellos" permanece sufija al verbo. tien aparente pronombre dativo "(para) ellos" o "(a) ellos" (el dativo de te, ver Comentario Lexicológico). Este sería el objeto indirecto del verbo "perdonar", y como tien es seguido por la oración relativa "quienes nos ofenden", queda claro que el pronombre dativo denota quiénes son los perdonados. Como ya hemos observado, en Quenya el objeto indirecto (dativo) de "perdonar" señala a quienes son perdonados y el objeto directo la acción que es perdonada: ámen apsene úcaremmar, "perdónanos [#men, objeto indirecto] nuestras ofensas [úcaremmar, objeto directo]". La -t como sufijo al verbo "perdonar" en emme apsenet debe, de igual manera, ser el objeto directo, "nosotros perdonamos[27]", pero, una vez más, este "ellos" debe referirse a las cosas que son perdonadas y no a las personas a quienes se perdona: en cambio, la gente es señalada a través de un objeto dativo independiente, tien. Aparentemente Tolkien usó la fraseología *"perdona nuestras ofensas así como nosotros las perdonamos [esto es, a las ofensas] en beneficio de aquellos [tien, dativo] que nos ofenden". i pronombre relativo "quien, quienes", úcarer verbo "ofender" o "pecar", literalmente "cometer fechorías": tiempo aoristo con el sufijo de plural -r. (Basados en otros ejemplos sería dable esperar *úcarir, y probablemente también *apsenit en vez de apsenet arriba - ver care en el Comentario Lexicológico: Con respecto a la formación del aoristo, Tolkien debe haber estado, cuando escribió este texto, en una "fase" de algún modo heterodoxa, comparada con el sistema que usó tanto antes como después.) emmen "contra nosotros"[28] (exclusivo). Éste es el pronombre emme (verificado antes en la frase) con la terminación del dativo, -n, nuestro primer ejemplo de un pronombre enfático con sufijo de caso. Es también nuestro primer ejemplo de un dativo siendo usado para denotar un objeto indirecto afectado adversamente por la acción verbal, de allí la traducción inglesa "contra nosotros" en lugar de "para nosotros, a nosotros". Todos los ejemplos de dativo que teníamos previamente denotaban objetos indirectos que se beneficiaban de la acción verbal, p. ej. nin "para mí" en la frase sí man i yulma nin enquantuva? "Ahora, ¿quién volverá a llenar la copa para mí?" en Namárië. (Hasta donde se refiere a la gramática, tien i úcarer emmen podría probablemente interpretarse como **"aquellos quienes ofenden para nosotros"; el contexto debe ser tomado en cuenta cuando se determina en qué forma precisa ha de ser entendido el dativo.)

De nuevo vemos a Tolkien basando la versión Quenya de la oración en las traducciones inglesas antes que en el texto griego de Mateo 6:12, que dice tois opheiletais hemôn = "nuestros deudores" en vez de usar la larga paráfrasis "aquellos que ofenden (o pecan) contra nosotros[29]". Esta fraseología es bastante típica de las traducciones inglesas.

 

Nota sobre tambe y *síve: Ambas palabras se traducen "como"[30]. Aparentemente no son intercambiables. En na care indómelya cemende tambe Erumande, "hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo", la palabra "como" apunta muy lejos de los parlantes (literalmente tan lejos como al reino celestial). Por otra parte, en la oración sív' emme apsenet tien i úcarer emmen, "así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden", la palabra "como" se refiere a los que hablan en sí mismos. En consecuencia, la distinción tiene que ver, aparentemente, con la distancia entre el hablante y el objeto o situación a que el "como" se refiere. Por ejemplo:

 

*Caruvalmes síve queni sinome oi acárier ta,

"Haremos como la gente de aquí lo ha hecho siempre,"

*ar lá tambe carintes i ostosse.

"y no como se hace en la ciudad."

 

El primer "como" se refiere a una situación que se suscita cerca del hablante, el otro a una situación que se produce lejos del que declara. Presumo que uno podría usar la evidentemente "neutral" palabra para "como", a saber, ve, tanto para sív[e] cuanto para tambe (en realidad ambas formas parecen incluir ve, ver Comentario Lexicológico) - pero aparentemente Tolkien incluyó en el Quenya la posibilidad de hacer algunas finas distinciones que no se expresan comúnmente en inglés[31]. Desde el momento en que el Quenya es, en muchos sentidos, la lengua de los mitos tolkienianos, el lenguaje de los Altos Elfos del Reino Bendito, no sorprende que tratara de hacerlo rico y pletórico de sutiles matices.

 

Álame tulya úsahtienna mal áme etelehta ulcullo : násie :

Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.

(El texto Quenya no muestra el "y" inicial) Álame es la partícula imperativa á con la negación sufija #la "no" seguida por todavía un último sufijo, el ahora familiar #me "nosotros", apareciendo aquí sin la terminación dativa -n: se trata de un objeto directo, no de uno indirecto. tulya raíz del verbo conducir[32], la cual, al combinarse con álame forma la frase imperativa "no nos conduzcas". úsahtienna "hacia la tentación", claramente #úsahtie "tentación" + el final alativo -nna "a, hacia". mal pero (totalmente distinto de los testimonios previos de palabras con el mismo significado), áme partícula imperativa á + sufijo pronominal #me "nosotros". etelehta raíz del verbo "librar, liberar", conectando con áme para formar la locución imperativa líbranos. ulcullo del mal, incorporando el sufijo ablativo -llo "desde, de". El sustantivo "mal" al cual está agregado puede ser #ulcu o *ulco con raíz #ulcu- (ver Comentario Lexicológico). Es también concebible que esta palabra pueda significar "el Maligno" (el diablo) más que "el Mal" como abstracción. La frase griega tou ponerou puede ser traducida de las dos maneras, y algunas versiones modernas prefieren interpretar "Sálvanos del Maligno" (Mateo 6:12 en La Biblia de Jerusalén, de cuya versión Tolkien mismo tradujo una pequeña parte: Cartas:378). En Efesios 6:14-16, la mayoría de los traductores toman tou ponerou como refiriéndose al demonio: "Estad, pues, firmes... Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno". No podemos estar seguros del significado preciso que Tolkien previó para #ulcu (or *ulco), si "mal" o "el maligno". La forma de la palabra en sí parece sugerir lo segundo, pero si no se refiere al Mal en abstracto, probablemente hubiéramos esperado el artículo i "el" antepuesto, para expresar "el maligno" - a menos que sea realmente un nombre del "Maligno", en cuyo caso debería haber comenzado con mayúscula.

Algunas versiones de la plegaria deslizan una doxología al final: "Porque Tuyo es el reino, Tuyo el poder y la gloria, por siempre jamás. Amén" (Mateo 6:13; cf. 1 Crónicas 29:11 y Apocalipsis 4:11). Sin embargo, estas palabras no aparecen en algunos de los más antiguos manuscritos griegos: los originales griegos modernos (como los preparados por Westcott/Hort, o la edición de Aland) típicamente las omiten, al igual que la mayoría de las traducciones modernas. De esta doxología espuria, Tolkien sólo incluyó en su versión Quenya de la oración el "¡Amén!" final: násie, casi con seguridad, literalmente *"esto es [así]" (ver Comentario). Evidentemente era una de sus grandes preocupaciones el hecho de que el texto que estaba traduciendo fuera genuino. Desde un punto de vista lingüístico tendríamos que lamentar la omisión de la doxología completa, porque hubiese sido interesante ver cómo manejaba Tolkien el pronombre posesivo independiente Tuyo (¿Hubiera sido confirmada, como se ha teorizado durante mucho tiempo, la forma *elya?).

 

Podemos sintetizar aquí la sintaxis referente a la partícula imperativa á. El Padrenuestro provee cuatro ejemplos: ámen anta "danos", ámen apsene "perdónanos", áme etelehta "líbranos" y (con la negación -la- y la terminación pronominal -me como sufijo) álame tulya "no nos conduzcas". A estos ejemplos podemos agregar á hyame por "ruega" en el Avemaría (ver abajo). En este último ejemplo vemos la partícula imperativa por sí misma, libre de sufijos, como ocurre en la oración á vala Manwe "quiera Manwe ordenarlo" (o literalmente *"reina Manwe") en GJ:404. La partícula también aparece aislada, en la variante de forma (corta) a, en una frase de la Alabanza de Cormallen: A laita te, laita te, "bendigámoslos, bendigámoslos".

El verbo que sigue a la partícula imperativa á (mostrándose solo o con negaciones o pronombres sufijados) aparecerá como una raíz sin inflexión. Anta, etelehta, tulya son ejemplos de raíces-A, o verbos "derivados" (lo cual también ha de ser el caso de vala "reinar" en á vala Manwe). Por el contrario, apsene y hyame podrían representar verbos "básicos", el componente esencial de los cuales es simplemente una raíz desnuda sin ningún sufijo de terminación verbal como -ta o -ya (en apsene puede haber un elemento prefijado a la raíz, pero es irrelevante). Este verbo agrega una -e, que evidentemente representa la -i corta primitiva cuando el verbo aparece como una "raíz" infinitiva o sin declinar. Á hyame "¡ruega!" puede ser comparada con la frase áva kare en GJ:371: "Una forma más larga, áva... que muestra combinación con la partícula imperativa *â, fue comúnmente usada como el imperativo negativo '¡No!'[33], usado solo o con una raíz verbal sin inflexionar, como áva kare!" - una orden negativa "¡no lo hagas!" (GJ:371). Kare representa aquí la "raíz verbal sin inflexionar" del verbo kar- "hacer", representando por sí misma la raíz desnuda kar (CP:362). La negación (áva en vez de á) no afecta la sintaxis; uno podría, ciertamente, mezclar los ejemplos comprobados á hyame y áva kare para producir *áva hyame "¡no reces!" y *á kare "¡haced!". La raíz verbal no inflectiva coincide en su apariencia con ciertas formas de tiempo verbal: una raíz-A como anta, al igual que las raíces de infinitivo hyame y kare, pudieran por su forma ser también ejemplos de los aoristos de los verbos correspondientes. Sin perjuicio de ello, cuando van precedidos de la partícula imperativa á (o de sus formas negadas áva, ála) una tal forma debe ser tomada como infinitiva/no inflectiva.

Las versiones Quenya del Padrenuestro y del Avemaría revelan un aspecto nuevo acerca de la partícula imperativa: que atrae fácilmente a los elementos pronominales. El pronombre que denota el objeto en una alocución pronominal (en acusativo para el objeto directo o en dativo para uno indirecto) puede ser sufijado directamente a la partícula imperativa, antes de que la siga el verbo. Por eso tenemos, por ejemplo, áme etelehta "danos", ámen anta "entréga-(a)-nos"[34]. Incluso la oración a laita te "bendigámoslos" en ESdlA tiene el pronombre siguiendo al verbo. Estamos obligados a asumir que te "ellos" podría, en este caso también, haber sido sufijado a la partícula imperativa, de manera tal que "¡bendigámoslos!" podría ser expresada como *Áte laita, "¡hagamos-a-ellos benditos!"[35]. Por el contrario, a la luz de este ejemplo de ESdlA debemos asumir asimismo que los pronombres podrían ser ubicados después del verbo, como en el texto que tenemos delante: *á anta men "danos", *á apsene men "perdónanos", á etelehta me "líbranos", *ála tulya me "no nos dejes". Puede, inclusive, tratarse de una característica de la gramática Quenya el hecho de que cuando un pronombre corto que funciona como objeto directo o indirecto no puede ser agregado al verbo como sufijo (lo cual, tal vez, sea siempre imposible en el caso de un objeto indirecto dativo), entonces el pronombre aparece típicamente antes del verbo - aún a pesar de que el orden verbal preferido sería, en otra circunstancia, sujeto-verbo-objeto en lugar de sujeto-objeto-verbo. Compárense construcciones francesas tales como je t'aime[36], aunque el Francés lleva normalmente la secuencia sujeto-verbo-objeto y no sujeto-objeto-verbo; el equivalente Quenya puede encontrarse en CP:61: Inye tye-méla "yo Te amo" con tye "Te" prefijado al verbo en vez de siguiéndolo. Aún en Namárië (incluyendo la versión en prosa) tenemos sí man i yulma nin enquantuva? por "Ahora, ¿quién volverá a llenar la copa para mí?"; obsérvese que el pronombre dativo nin viene antes del verbo, aunque es el equivalente de "para mí", que en Inglés[37] se coloca después. Parece que, cuando esos pronombres breves están ubicados antes del verbo, fácilmente se pegan a la partícula precedente si la hay. Observando los ejemplos del texto que estamos estudiando, un imperativo como "¡Vuelve a llenar la copa para mí!" probablemente sería *ánin enquate i yulma! Con el nin "para mí" aplicado como sufijo directamente a la partícula imperativa.

 

II. EL AVEMARÍA

 

Aia María quanta Eruanno

Dios te salve, María, llena eres de gracia[38],

Aia "salve" (forma más reciente u ortografía alternativa de aiya), María "María" (la forma "Quenya" está basada en la pronunciación latina, como en Yésus = "Jesús" más abajo[39]), quanta "lleno", Eruanno "de gracia" - evidentemente el genitivo de *Eruanno "gracia" o literalmente *"Dios-regalo". Este ejemplo muestra que "llena de" algo es representado como quanta + genitivo. Este uso del genitivo nunca había sido demostrado antes. [Las versiones más primitivas del Avemaría usan aquí el caso instrumental en vez del genitivo: VT43:26, 27.]

 

i Héru as elye ·

el Señor es contigo.

i artículo "el", Héru "Señor" (otras fuentes llevan heru con una e corta), as "con", elye "ti" (o "tú", que es el significado que esta palabra tiene en Namárië; sabemos muy poco acerca de qué casos gobiernan normalmente las preposiciones Quenya, acusativo o nominativo). Nótese que no hay ninguna palabra Quenya correspondiente a "es" en la versión inglesa. Presumiblemente sería posible deslizar en el texto tal palabra (antes de una locución preposicional sería con toda posibilidad ëa y no , por ello *i Héru ëa as elye) - pero claramente no es obligación. Se trata de una frase nominal en la cual la palabra "es" es tácita y sobreentendida. Las construcciones de este tipo son comunes en los idiomas de nuestro propio mundo (p.ej. el Ruso y muchas lenguas semíticas), y esta forma puede ser igualmente común o incluso predominante también en Eldarin. En el Avemaría, esta línea es la primera de tres oraciones nominales consecutivas. Esta clase de locuciones ya eran bien conocidas en materiales publicados previamente: en CP:47 tenemos ilya sí maller raikar por *"ahora todos los caminos [están] torcidos". Vahaiya sín atalante fue traducida por el propio Tolkien como "muy lejos ahora (está) la Sepultada", en la cual el "está" entre paréntesis indica claramente que en Quenya la cópula no se expresa directamente (SD:247). Puede ser que las sentencias nominales sin una cópula explícita sean más comunes que excepcionales en Quenya.

Como vimos arriba, sería posible leer aselye (como una palabra). En ese caso, sería mejor tomarla como la preposición as "con" + el final pronominal -lye "tú" (o en este contexto, el "ti" de "contigo"), con una vocal de conexión -e- inserta antes del sufijo para evadirse de un grupo consonántico imposible (cf. e antes de otra terminación de pronombre en Átar-e-mma). Alternativamente, la preposición también pudo haber sido #ase, siendo parte de ella la -e. Este sería, en cualquier caso, el primer ejemplo conocido de una preposición que termina en un sufijo pronominal. Hay, sin embargo, algunos argumentos en contra de leer aselye como una sola palabra. Por un lado, la s se convertiría en intervocálica, y las s intervocálicas normalmente se pronuncian z, convirtiéndose luego en r, por lo que tendríamos **arelye en lugar de aselye. (Hasta donde conocemos un poco la etimología de #as(e) "con", es por supuesto posible que pudiese representar *aþ(e)[40] primitivamente, porque s derivada de þ no se convierte en z > r en ningún caso; ver la referencia a nísi en el Comentario Lexicológico para un ejemplo. Aún así, esta parece ser una teoría ad hoc.) El otro argumento en contra de la lectura aselye es que, por lo que sabemos, el Quenya no adhiere sufijos de pronombres a las preposiciones, aunque parece que poseemos un único ejemplo en contrario: Namárië, incluyendo la "versión prosificada" en ECsps:67 donde las consideraciones de métrica no son un problema, dice imbë met por "entre nosotros". Si los pronombres independientes fueran fácilmente reemplazados por los correspondientes sufijos pronominales luego de las preposiciones, deberíamos esperar, en su lugar, *imbemmet (¿?). [No obstante ello, VT43 cita ejemplos de preposiciones Quenya que toman terminaciones pronominales. Igual persiste el misterio de por qué la s falla en convertirse en r.]

 

aistana elye imíca nísi :

Bendita tú eres entre todas las mujeres[41]

aistana "bendita" (evidentemente un verbo, #aista- "bendecir" + final de participio pasado -na), elye "tú" (forma enfática), imíca "entre"[42], nísi plural de nís "mujer" (de acuerdo con todas las otras fuentes, el plural debiera ser nissi; ver Lexicológico). Tal cual en la frase i Héru as elye "el Señor [es] contigo" más arriba, el verbo "es" está ausente y es sobreentendido.

 

ar aistana i yáve mónalyo Yésus :

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

ar "y", aistana "bendito" como anteriormente, i "el", yáve "fruta", mónalyo "de tu vientre", compuesto por #móna "vientre" + el sufijo pronominal -lya "tuyo" + la terminación del genitivo -o "de", que desplaza la -a final (cf. Vardo como genitivo de Varda en Namárië), Yésus "Jesús". Una vez más, el verbo "es" es tácito; no hay cópula entre aistana e i yáve. Es de hacer notar que yáve recibe el artículo i a pesar de que también está gobernado por un genitivo del cual podría pensarse que ya lo determina con suficiente precisión. Otros ejemplos parecen indicar que tanto se incluya el artículo como no se lo incluya, es por completo inconsecuente para el significado, siempre y cuando el sustantivo esté también gobernado por un genitivo; se lo considerará definido en ambos casos. La locución i yáve mónalyo representa el mismo patrón que en i Equessi Rúmilo "los Proverbios de Rúmil" en GJ:398; se incluye el artículo "los". Por el contrario, Indis i Kiryamo "La esposa del marino" en CI:8 omite el artículo antes de indis "esposa", pero sigue siendo definido a causa del genitivo que lo sigue; no significa "una esposa del marino". Hay una pregunta que permanece sin respuesta: ¿sería aceptable incluir el artículo si el genitivo viene precediendo a la palabra que gobierna (lo cual se sabe que es un orden fraseológico posible o incluso preferible - ver abajo), o *mónalyo i yáve, *Rúmilo i Equessi, *I Kiryamo i Indis serían tan erróneas como tu del vientre el fruto, Rúmil de los proverbios o marino de la mujer en Inglés?[43].

Aire María Eruo ontaril

Santa María, madre de Dios,

Aire "santa", María "María", Eruo "de Dios" (Eru + sel sufijo genitivo -o), ontaril "madre" o más literalmente *"generatriz" (con terminación femenina). Al contrario que en el caso de i yáve mónalyo ya estudiado, aquí el genitivo se encuentra antes del sustantivo que gobierna: Eruo ontaril es, literalmente, "madre/generatriz de Dios" en ese orden. Más arriba, citamos algunos de los numerosos ejemplos conocidos del orden inverso, con el genitivo siguiendo a su sustantivo. Es interesante observar que mientras la versión "poética" de Namárië dice rámar aldaron por "las alas de los árboles" (metafórico por hojas), la versión en prosa de ECsps:66 tiene, por el contrario, aldaron rámar. Tolkien desplazó el genitivo desde una posición siguiente al sustantivo hasta una posición que lo precede. Es ésta la secuencia preferida en la prosa normal, a pesar de que abundan las excepciones.

 

á hyame rámen úcarindor

ruega por nosotros pecadores

á hyame "reza, ruega", siendo á el imperativo y hyame una raíz verbal no inflexionada "rezar". La forma rámen es una de las palabras más oscuras de este texto. Con toda evidencia significa "por nosotros, para nosotros", por cuyo significado esperaríamos ver un pronombre dativo #men, comprobado largamente más arriba (incidentalmente sufijo a la partícula imperativa á). Con seguridad, puede parecer que rámen incluye #men, pero ¿qué significa el prefijo #-? Parece superfluo para alcanzar el significado deseado. Es razonable pensar que pudiera tratarse de una forma especializada del dativo, significando algo así como *"en nuestro nombre", pero el impacto semántico preciso de esta palabra debe permanecer en el misterio por el momento. [Ver la entrada rámen en el Análisis Etimológico para profundizar sobre esto.] úcarindor "pecadores", #úcarindo "pecador" con la partícula plural -r. La palabra significa, en realidad, literalmente *"hacedores del mal"; ver el Comentario Lexicológico. En CI:317, Tolkien establece una regla gramatical que dice: "en Quenya, en el caso de dos sustantivos declinables en aposición, sólo se declina el último de ellos". Esta "regla de la última palabra declinable" aparentemente no se aplica cuando los que están en aposición son un pronombre y un sustantivo. El caso dativo es indicado, evidentemente, a través de la partícula -n como elemento final de rámen, y úcarindor "pecadores" (aquí en aposición con el pronombre rámen "por nosotros") aparece en el nominativo más que en el plural del dativo (lo cual sería *úcarindoin, de acuerdo a la declinación Plotz[44]).

 

sí ar lúmesse ya firuvamme : násie :

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

"ahora", ar "y", lúmesse locativo de lúme "hora", ya "en la cual", firuvamme *"moriremos" (fir-uva-mme "morir-habremos-nosotros"). El sufijo -mme representa un "nosotros" exclusivo, la forma natural para usar aquí, porque aquella a la que se dirije la frase no se incluye entre "nosotros": se trata de un grupo ("nosotros los pecadores") dirigiéndose a alguien ajeno al grupo (la Virgen María, que para los católicos nació y sigue estando libre de pecado), y no a otro pecador dentro del grupo. - En relación a lúmesse ya firuvamme, estas palabras Quenya significan literalmente *"en [la] hora en que moriremos"; Tolkien no ha traducido directamente aquí la secuencia inglesa/castellana "en la hora de nuestra muerte" (de la cual el equivalente literal Quenya debiera haber sido *i lúmesse qualmemmo). La construcción lúmesse ya firuvamme puede ser considerada como una forma breve del sintácticamente "más completo" *lúmesse yasse firuvamme, "en [la] hora en la cual moriremos", donde el pronombre relativo ya recibe también el sufijo locativo (ya con el sufijo locativo del plural -ssen está atestiguado en Namárië de ESdlA, que tiene yassen por "en donde" refiriéndose a la palabra plural oromardi "altos salones"). Pero esta construcción "completa" podría tal vez percibirse como algo engorrosa, ya que el sufijo locativo aparece en dos palabras consecutivas, y también ya "que, cual" se usa como en Castellano en que en una frase del tipo "el año en que nos mudamos"[45] (en vez de "el año en el cual nos mudamos"). - Al igual que el Padrenuestro, el Avemaría termina con un násie "amén" o "así es".

 

4. Comentario Léxicoetimológico: Discusión de las palabras individuales

 

á, partícula imperativa usada en conjunción con una raíz verbal sin declinar: á hyame ¡reza! La partícula no tiene equivalente castellano directo; simplemente se usa en conjunción con una raíz verbal para dejar en claro que este verbo debe ser tomado como imperativo. La frase á vala Manwë en GJ:404 fue traducida por Tolkien "quiera Manwë ordenarlo"; una traducción más literal sería *reina, Manwë[46] (si hacemos un esfuerzo para traducir á como palabra separada). Este á representaría el â primitivo, del que se dijo que era una "partícula imperativa... originalmente independiente y de posición variable" (GJ:365, 371). Como se menciona en el Comentario Sintáctico más arriba, la partícula imperativa aparece en ESdlA en su variante a (como vocal corta) formando parte de la Alabanza de Cormallen: A laita te, laita te. Esto se traduce "bendigámoslos, bendigámoslos" en Cartas:308; más literalmente es *oh, bendigámoslos, bendigámoslos. El texto que estamos estudiando indica que los pronombres cortos (acusativos o dativos) pueden sufijarse directamente a esta partícula: áme haz [algo a] nosotros, ámen haz [algo] para nosotros; ver entrada separada áme para más detalles. La partícula también aparece en su forma negada #ála, q.v.

aia, interjección salve. Sólo la ortografía es nueva; hay testimonio de esta interjección en ESdlA. Frodo "hablando en lenguas" en Cirith Ungol gritó Aiya Eärendil Elenion Ancalima = Salve, Eärendil, la más brillante de las estrellas (traducido en Cartas:385). Respecto de las variantes de grafía, compárese el primitivo wâyâ sobre en beneficio de vaia y vaiya en Quenya (CP:397 s.v. way-). Ya en sus más tempranas notas sobre la fonología "Qenya", Tolkien mencionaba la variación aiy-/ai-, señalando que una palabra como paiyan ("oración") era "escrita también paian" (Parma Eldalamberon #12 pág. 8). Es interesante hacer notar que PTM:363,364 menciona Máyar como una forma alternativa de Maiar (los espíritus menores de la raza de los Valar, cf. AM:340). Parece razonable asumir que la más antigua forma Quenya del primitivo wâyâ sobre fuese *wáya (haciendo un paralelo con Máyar), convirtiéndose luego en (*waiya >) vaiya y más tarde en vaia (a la manera de Maiar; en el mismo estadio en que encontramos vaiya, para los Ainur menores presumiblemente hubiéramos tenido *Maiyar). Aiya y aia como variedades de la palabra para salve pueden, así, representar simplemente una forma antigua y una forma "moderna" de la misma palabra; en todo caso, la diferencia en la pronunciación es muy ligera, y en el caso concreto de paiyan vs. paian Tolkien aparentemente dejó implícito que la variación es meramente ortográfica. (Las formas más antiguas de aia debieron ser apreciablemente distintas: el Quenya arcaico *áya y el Élfico primitivo *âyâ.) Si nos referimos a la etimología precisa de esta palabra, no podemos tener la certeza de cuál era la que Tolkien quería asignarle. La primera parte de *âyâ pudo, de alguna manera, estar relacionada con la partícula vocativa Quenya a, como en el saludo que Bárbol dirige a Celeborn y Galadriel: a vanimar oh, hermosa gente[47] (traducido en Cartas:308). El final *- es usado con frecuencia para derivar tanto adjetivos como verbos; tal vez el Quenya ai(y)a puede también usarse como verbo, como en el inglés saludar[48]. Es, sin embargo, interesante destacar que una palabra similar a nuestra sugerencia de la forma Quenya más antigua de aia/aiya, a saber, *áya, está testimoniada en la realidad en PTM:363: "el Quenya áya significaba...'temor'[49]." Ésta es la misma fuente (en verdad, la misma página) que suministra la forma Máyar en vez de Maiar, por lo cual áya y Máyar deben pertenecer al mismo estado de desarrollo del Quenya. Si Máyar se convirtió luego en Maiar, áya temor presumiblemente también se volvió *aia - en un todo similar a la palabra para salve, salud utilizada en el texto que comentamos. Es en verdad la misma palabra, de modo que ¿podríamos abandonar aquí los asteriscos? Si es así, la interjección Quenya ai(y)a salud real u originalmente significa temor, y su uso como saludo pudo ser en su origen una expresión de profundo respeto sentido por quien hablaba hacia la persona que era saludada. Si es ésta la etimología correcta, aia salud no representa el Élfico primitivo *âyâ como sugerimos arriba, sino el primitivo gâyâ, una forma dada en PTM:363. El significado original fue más severo que el simple "temor"; Tolkien la definió como "terror, gran miedo". (Tolkien imaginaba que en Quenya se suavizó el sentido porque luego de la pérdida normal de la g- inicial, la palabra terminó siendo asociada con el Valarin ayanu- o ayanûz, un espíritu de la primera creación de Eru, cuya forma fue adaptada al Quenya como Ainu; ver PTM:364 y GJ:399. Los Valar fueron los más prominentes Ainur de Arda, y áya terminó por referirse específicamente al temor que los Elfos sentían por estos poderosos espíritus, y la palabra adquirió así un sentido de nobleza.) El primitivo gâyâ se derivó de una raíz del Eldarin Común, gaya "temor, pavor" (cf. gáyas "miedo" en las Etimologías, CP:358; ésta bien podría ser una forma ampliada de gaya).

aire, adjetivo santo: na aire esselya *tu nombre (sea) santificado[50], aire María Santa María. Lo primero que uno debe asumir sería que se trata del mismo elemento aire que encontramos en Namárië, en el complejo airetári-lírinen en... su canción, santa y regia[51] (más literalmente *"por santa-reina-canción"). En la versión en prosa de Namárië, Tolkien reformuló esto como lírinen aire-tário, que representa canción-en de la santa-reina[52] en su traducción interlineal (ECsps:67). No podemos evitar aquí tener la impresión de que aire es la palabra para sagrado (y, como demostraré, esta era la intención original de Tolkien). Sin embargo, en una fuente post-ESdlA este adjetivo es traducido como aira: PTM:363. La forma primitiva no se cita, pero es evidente que podemos encontrarla en GJ:400: gairâ espantoso, temible que se define como proveniente de la raíz gay- asombrar, espantar, claramente lo mismo que gaya miedo, pavor en PTM:363. (El hecho de que esta raíz pueda ser leída tanto como sustantivo cuanto como verbo no debe confundirnos, porque las traducciones de las palabras-raíz primitivas a menudo no pueden considerarse "exactas": en vez de ser una palabra utilizable en sí misma, la raíz es la materia prima para las palabras reales, por lo que la traducción sólo señala indirectamente al significado general. Las traducciones "asombrar, espantar" y "temor, pavor" obviamente giran alrededor de un mismo tema.) El desarrollo fonético gairâ > aira es lo suficientemente simple, y el progreso semántico de espantoso, temible a sagrado no es absurdo tampoco, si algo sagrado es aquello que es "temible" en el más verdadero sentido de la palabra: inspirador de miedo, objeto de temor reverente. (Al tratar de explicar por qué el primitivo gairâ > Quenya aira llegó a adquirir un sentido más elevado, Tolkien también dejó que los "entendidos" invocaran la influencia del Valarin ayanu- o ayanûz. Ver aia más arriba.) En gairâ, vemos el relativamente bien testimoniado sufijo adjetival - (cf. por ejemplo, una forma tan primitiva como ubrâ abundante de ub- abundar[53], CP:396, o el verdaderamente primitivo gaisrâ temible de gáyas- miedo en CP:358: muy similar a gairâ tanto en forma como en significado). Incluso todo esto puede estar de más en cierto sentido, ya que la forma ancestral gairâ sólo es capaz de producir el Q aira, y en el texto en estudio aparece como aire en lugar de aira. Aire puede, por supuesto, ser la forma plural de aira (en cuyo caso representaría la antigua *airai), pero no puede ser plural aquí, desde el momento en que los sustantivos a los que modifica - "tu nombre" y "María" - son singulares ambos, presentándose en forma separada. Podría ser también una forma nominal de aira: "El adjetivo aira era el equivalente más cercano de 'sagrado', y el sustantivo airë de 'santidad'. Airë era usado por los Eldar como título para dirigirse a los Valar y a los Máyar más importantes. Varda hubiera sido nombrada Airë Tári. (Cf. Lamento de Galadriel, cuando se dice que las estrellas temblaban al sonido de la voz de la santa reina...)" (PTM:363-364, reproduciendo una fuente no anterior a febrero de 1968, cf. PTM:331.) Ésta, pues, es la forma en que Tolkien quería ahora explicar el elemento aire in airetári-lírinen de Namárië. Inclusive en el texto que tenemos ante nosotros, escrito con certeza mucho antes de 1968, se descubre que ésta no era la idea original. Es cierto que aire María por Santa María podría ser explicada como una construcción similar a Airë Tári Reina Sagrada, o literalmente *(su) santidad/beatitud, (la) Reina. Si Varda (Elbereth) puede ser llamada Airë o "Santidad", debemos asumir que este título puede ser igualmente aplicable a María, tal como aparece en el pensamiento católico: en verdad Tolkien declaró que las gentes buenas de la Tierra Media "podían llamar a un Vala (como Elbereth), igual que un católico llamaría a un Santo" (Cartas:193, nota al pie). En cualquier caso, no podemos explicar na aire esselya de la misma forma; asumir que es literalmente *"que tu nombre [sea] una santidad"[54] parece, más bien, traído de los pelos. La conclusión de que cuando Tolkien estaba escribiendo estos textos pensaba en aire como un adjetivo y no como un sustantivo puede no ser la única explicación, pero es la más probable. Tolkien parece haber imaginado originalmente una etimología diferente. El participio pasado aistana bendito (ver abajo) puede muy bien estar relacionado con aire sagrado; si es así, demuestra que la r de esta última fue originalmente una s: en Quenya, la s en ciertas posiciones se pronuncia z, convirtiéndose a su vez en r; sin embargo, delante de una plosiva sorda como la t (como en aistana, q.v.), podría quedar sin cambios. Si aire fue una vez *aize < *aise, podríamos asumir como cierto que aún antes, la forma primitiva gaisi nos permitiría conectar este adjetivo con gais-, citada en CP:358 como una primera encarnación de la raíz gáyas- miedo. Ya hemos marcado que ésta puede ser simplemente una variante de gay- asombrar, espantar o gaya miedo, pavor que aparece en fuentes posteriores (PTM:363, GJ:400), exactamente la(s) raíz(ces) de las cuales más tarde Tolkien derivaría la palabra para "sagrado". No dudamos de que el adjetivo primitivo terminaba en -i; esto es evidente por su verbo en tiempo pasado airitáne santificó, presente en el Dibujo 91 de la Sra. Tolkien, 41v, fechado alrededor de 1966 y actualmente en la Bodleian (ver Vinyar Tengwar N° 32, noviembre de 1993, página 7, donde Carl F. Hostetter nos suministra información acerca de un manuscrito inédito). Esto probablemente representa el primitivo *gaisitâ-nê, siendo el verbo *gaisitâ- santificar construido a partir de *gaisi- sagrado con la terminación verbal -, aquí en causativo: de allí hacer sagrado = santificar. Para el final adjetival -i en *gaisi (convirtiéndose, en Quenya, en -e cuando aparece al final de la palabra), compárese el karani rojo primitivo, que produce el Quenya karne (CP:362 s.v. karán-). Si nos animamos a comenzar a especular por qué Tolkien decidió, eventualmente, cambiar el adjetivo sagrado de aire a aira, la misma palabra karne (carne) puede -acaso- darnos una pista. En la primera edición de ESdlA, Bregalad el Ent usa en una canción la palabra carnemírië, refiriéndose a sus serbales[55] protegidos (ESdlA Tomo 2, Libro Tres, capítulo IV). En Cartas:224, Tolkien explica que esta palabra quiere decir "adornado con joyas rojas", literalmente *rojo-enjoyado. El adjetivo carne-, descendiente del antiguo karani, aparece aquí como prefijo. Incluso el cambio de la -i corta primitiva por -e sólo se suponía que ocurriera al final. Cuando no era final, como en un compuesto, esta vocal debía haber mantenido su calidad original. Compárese el Quenya varne pardo, derivado de la raíz barán- (tal como karani > Q carne rojo viene de karán-) e indudablemente destinado a representar la palabra primitiva *barani: en el caso de varne, Tolkien hizo notar explícitamente que se transforma en varni- cuando es seguida de otro elemento (CP:351). Obviamente carne rojo, de la misma manera, debiera aparecer como carni- en palabras compuestas, y por ende Tolkien cambió la palabra carnemírië por carnimírië cuando apareció la versión revisada de ESdlA en 1966. Con esto llegamos finalmente a nuestra conclusión: si carne rojo[56] se convirtió en carni- en las palabras complejas (reteniendo la i del karani primitivo sus cualidades cuando no va al final), entonces, un adjetivo aire sagrado derivado de *gaisi debiera, de la misma forma, manifestarse como airi- en vocablos compuestos. ¡En lugar de airetári, Namárië "debiera" decir *airitári! Tolkien olvidó corregir esto cuando cambió carnemírië por carnimírië. Si nuestra teoría es correcta, Tolkien debe haber sentido, al final, que no tenía otra alternativa que reinterpretar el aire de airetári. Un adjetivo Quenya (singular) terminado en -e sólo puede representar una forma primitiva acabada en -